¿Por qué minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente?

Muchas veces pensamos que al ser las criptomonedas un activo digital, no genera efectos adversos al medio ambiente (como es el caso de los billetes, que para su fabricación se deben talar árboles). Sin embargo, se ha demostrado que las criptomonedas no son tan inocuas como parecen. A continuación, vamos a ver por qué minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente.

Todo sobre el Bitcoin y el medio ambiente

La criptomoneda del momento

Desde sus inicios, el Bitcoin ha estado marcado por la controversia y la incertidumbre. En un principio, el modelo de emisión monetaria se veía como una revolución tecnológica; sin embargo, ahora representa un riesgo financiero para los pequeños emprendedores que quieren generar rentabilidad a corto plazo.

Recientemente, Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, conmociono los mercados de criptodivisas al declarar su intención de cambiar más de mil millones de dólares por Bitcoin. La declaración no solo hizo aumentar el precio del Bitcoin por unidad, sino que llamo la atención de los expertos financieros. Y para sorpresa de algunos, de los defensores del medio ambiente.

La Universidad de Cambridge, una de las más prestigiosas instituciones del mundo, emitió un informe donde determina por qué minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente.

Un consumo excesivo de energía eléctrica

Una de las claves para entender el motivo por el cual minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente, está en su sistema de producción. A diferencia de las monedas convencionales, el Bitcoin genera nuevas unidades monetarias por medio del minado. Esta práctica consiste en descifrar algoritmos emitidos por una cadena de bloques en la nube, para terminar recibiendo una recompensa o botín con Bitcoin.

Para minar Bitcoin es necesario tener un potente ordenador y una fuente de energía. El Bitcoin gasta mucha electricidad para poderlo minar, y de ahí viene el riesgo que representa para el medio ambiente.

Según el estudio de Cambridge, el minado de Bitcoin alrededor del mundo genera unos 121,36 Tera vatios-hora (TWh) de electricidad por año. Una cifra enorme si la comparamos a escala mundial con otros países. Si el Bitcoin fuera una nación, su consumo eléctrico estaría entre los 30 mayores a escala mundial. El consumo eléctrico del minado es superior al consumo eléctrico de toda la Argentina o Finlandia.

Gracias a este estudio, incluso algunos economistas pueden hacerse una vaga idea de cuánto se paga en factura eléctrica al año.

No todo es referente a la electricidad

Decir que minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente por el simple hecho de consumir mucha energía eléctrica, es una idea muy simplista. El consumo eléctrico por sí solo no daña el medio ambiente, son los medios de producción los que realmente afectan al ecosistema.

Y es que más de la mitad de las personas o empresas que minan Bitcoin, disponen de una fuente de energía fósil abastecida por las empresas eléctricas de sus países o regiones.  Claro está que no siempre es así, ya que se han encontrado granjas de minado donde el consumo eléctrico lo genera paneles solares; o como pasa en la provincia china de Yunnan, que utilizan la energía restante producida por hidroeléctricas de la zona. Como esa energía no la pueden almacenar, se provecha de manera diferente.

Los analistas del medio ambiente afirman que, aunque es positivo el minado por medios sustentables, esta no es la norma, sino la excepción. Además, si el precio del Bitcoin sigue creciendo, cada vez será mayor el número de personas que querrán invertir en el minado, y por ende, el consumo eléctrico se disparará. La única esperanza que les queda a los ecologistas, es que el minado acabe en algunos pocos años, cuando las emisiones de bloques hayan terminado.

La contraparte: minar Bitcoin es más ecológico que las industrias a nivel mundial

Si bien una parte de los ecologistas señalan que minar Bitcoin representa un riesgo para el planeta, existen los defensores de la criptomoneda. Estos alegan que Bitcoin es más ecológico que la mayoría de industrias presentes en el resto del mundo. De hecho, de acuerdo a CoinShares Research, hay un estudio en donde señalan que “es más ecológico de lo que se cree”.

Esto es porque, de acuerdo a estos estudios, las zonas en donde hay una gran actividad de minería de Bitcoin, se caracterizan por utilizar energía renovable. De acuerdo a sus estadísticas, más del 50% de mineros Bitcoin se encuentran en China, con internet de gran velocidad y bajas temperaturas. Esto último haría que los gastos en refrigeración de equipos sean menores.

Además, estos expertos comparan la minería de Bitcoin con industrias como las de los videojuegos. Estas últimas producen más de 40 millones de consolas y TV LED que entre todos consumirían más de 4.8 GW, a diferencia de la minería de Bitcoin que solo llega a 4.7 GW.

Proyectos que buscan ser más ecológicos

A raíz de las investigaciones de los ecologistas, existen proyectos como Bitcoin Clean. Esta es una criptomoneda ecológica, que solamente puede minarse con equipos usando energía solar, hidráulica o termal. Además, los mineros que se vayan integrando deben demostrar a través de fotos y documentos que están utilizando energías renovables y los equipos indicados.

Sin embargo, algunos expertos señalan que estos requisitos no son suficientes, puesto que después de mostrar los documentos, ¿Por qué no se enchufarían a la electricidad común?, por ejemplo. Otra de las preocupaciones es la popularidad que ha ganado Bitcoin y las otras Criptodivisas contaminantes… ¿Cómo redireccionar a los usuarios para empezar a utilizar energías renovables?

Las investigaciones continúan, ya que minar Bitcoin representa un riesgo al medio ambiente. No solamente a través de los gastos energéticos, sino al generar y fabricar mayor cantidad de ordenadores ASIC para poder satisfacer la demanda de compradores. En los próximos meses y años, se deberá llegar a un balance en la materia. Cabe destacar que Bitcoin Clean no es el único proyecto de este tipo y que hay investigadores, estudiantes y científicos trabajando arduamente.

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